Contestar en la eucaristía

A raiz de un acontecimiento muy triste (el funeral de la madre de una compañera de trabajo) estuve reflexionando sobre algo que me ocurre muy amenudo, acudo eucaristías en las que contesto yo y pocos más. Esta vez no fue el caso más exagerado, pero la verdad es que en algunas ocasiones (por ejemplo bodas) mi mujer y yo hemos sido los únicos de toda la “asamblea” que contestábamos en la celebración. (¡Vaya “asamblea”! ¿no?) Quizá esta vez me llamó más la atención porque no estaba acompañado por mi pareja.

Es algo habitual que por pocos sentimientos religiosos que se tenga, se celebren eucaristías en estos momentos importante. Y si el “público” habitual de las celebraciones de domingo ya contesta poco y bajito, en estas celebraciones donde acuden personas poco habituadas, puede que no se conteste nada.

Esto me recuerda a cuando mi hijo era aún más pequeño y le dijimos que íbamos a misa porque era una fiesta, él contestó, con toda la inocencia y espontaneidad de un niño, “no es una fiesta, no hay globos, es un teatro”. Y la verdad es que ¿cuántos adultos hemos asumido la eucaristía como un teatro, o nos comportamos como si lo fuera?

Y eso los adultos, en la pastoral juvenil, la realidad es bastante desoladora, según dicen hay algunos movimientos o grupos donde no ocurre así… bueno, yo aún no lo he visto. Adjunto la foto de una jóven en misa enviando mensajes con el móvil mientras intenta taparlo con un folleto publicitario para que no la vean sus padres.

Usando el móvil en la eucaristía

Pescador de hombres y mujeres

En mi propósito de seguir a Jesús, muchas de sus palabras resuenan en mis oidos, buscando cómo hacerlas realidad. Una de las que me ha atraido especialmente ha sido “venid conmigo y os haré pescadores de hombres” (Mt 4, 19). Siempre me gustó ese juego de palabras para pasar de un oficio concreto de pescador a una misión más trascendente.

Yo me siento llamado a ser pescador de hombres, otra cosa es si mi respuesta es la correcta, me gusta preguntarme cómo sentí mi llamada, y un día de imaginación desbocada comencé a pensar cómo podrían ser ese tipo de llamadas concretas para otros trabajos, por ejemplo:

  • arquitecto del Reino
  • obrero de la casa del Padre
  • administrativo del amor de Dios

Yo me dedico a proyectos informáticos, aunque más como gestor que como técnico ¿qué podría decirme a mi? :)

Realidades que se agotan

En la teoría de la dinámica de grupos hay un punto que siempre aparece y a mi me ha preocupado especialmente, y es que la propia dinámica del grupo se agota, y el grupo de acaba.

Recordando una asignatura de gestión de empresas donde se hablaba de que un producto podía tener un ciclo de vida en el que en lugar de terminar su curva se volviera a lanzar hacia arriba, pensé que con el ciclo de vida de un grupo podía ocurrir algo similar. Los cambios que se realizaran podrían reiniciar la dinámica y el grupo podría volver a relanzarse sin haberse llegado a detener, continuando de esta forma hacia delante.

Esta teoría la he visto como posibilidad práctica muchos años, donde hemos conseguido que grupos, comunidades juveniles que son Iglesia, continuaban adelante durante muchos años y parecía que se reinventaban a si mismos en las dificultades. Con muchos cambios (reiniciando la dinámica), con sobresaltos, pero sin casi interrupciones el grupo ha funcionado durante cerca de quince años, con muchísmos frutos.

Ahora sin embargo, durante los últimos cuatro o cinco meses, asisto a su desmantelamiento, creía que solo dos o tres presonas nos habíamos dado cuenta. Pero no, es muy patente. De repente todo está agotado. Es como si esta comunidad nunca hubiera existido.

Si de algo me han servido los años en la pastoral es para ver estos acontecimientos sin excesiva gravedad, será lo que Dios quiera, y yo voy a estar para seguir construyendo.

Asitir al proceso de deconstrucción (que no derribo) me está sirviendo para aprender un montón. No sé si existirá alguna forma de revertir el proceso, hay demasiado miedo acumuluado en las personas que hacen que la base sobre la que hemos construido (la sinceridad, el compartir desde lo profundo de nuestras vidas) ya no pueda darse. Mientras tanto, desde la serenidad, intentaré buscar una senda alternativa que nos saque del atasco.

Familia Iglesia doméstica

Sigo con mis reflexiones genéricas. Creo que en mis replanteamientos debo hacer un esfuerzo especial en la parte familiar. Siempre me ha perecido graciosa la expresión de “iglesia doméstica” (pensado en la fiera con el lazo) pero me gusta la idea de que la familia materialice en casa la Iglesia con mayúsculas.

Siempre he pensado que para ser Iglesia había que ser familia y que los grupos deben conseguir que realmente seamos hermanos.

Mi anterior comentario daba el pego, un poco, como compromiso ante el año nuevo. Bueno, pues este también. Necesito concretar en mi vida esa realidad de iglesia doméstica.

Proclamar el evangelio

Aunque no me ha dado tiempo a comentarlo en el blog, llevos días (quizá meses) reflexionando sobre la necesidad de repensar muchos aspectos de mi vida cristiana.

Algo que deben ser centrales es aquello que replantee es el evangelio: proclamar el evangelio, la construcción del Reino… Hasta ahora mi trabajo en la pastoral juvenil ha sido así. Si quiero estudiar de verdad qué ámbitos en los que he estado dedicando esfuerzos están agotados debo hacer esa reflexión de forma serena, sin pesimismos y teniendo en cuenta que quiero que el evangelio siga estando en el centro de mi esfuerzo.