Archivo por meses: enero 2006

Construir el tejado de la casa

Pasillo del Instituto Benlliure Estos días, mi mujer y yo nos estamos turnando para acudir al instituto que hay enfrente de la parroquia, invitados por la profesora de religión, a contar qué es la parroquia, y nuestra experiencia de cristianos.

Es una actividad muy interesante y que creo que te da una idea de cómo está la situación de la iglesia y los jóvenes, que a veces pueden parecer muchos millones, pero cuando lo miras de cerca la impresión es bien distinta.

Tal y cómo uno puede imaginarse, la imagen de la Iglesia es la que transmite su jerarquía y sus declaraciones sobre normas morales.

Creo que la iglesia intenta construir la casa empezando por el tejado cuando se empeña en comunicar y transmitir sus normas morales, ya comenté algo en esta línea cuando hablaba del significado de ser cristiano. Cualquier casa necesita un tejado, pero hace falta la base, las paredes, y sin conocer el Evangelio ¿cómo vas a acoger o construir a partir de él unas normas morales? Y sin construir la casa sobre roca, ese tejado no puede ser más que una doble moral.

¿Construimos el tejado de la casa o la casa por el tejado?

Contestar en la eucaristía

A raiz de un acontecimiento muy triste (el funeral de la madre de una compañera de trabajo) estuve reflexionando sobre algo que me ocurre muy amenudo, acudo eucaristías en las que contesto yo y pocos más. Esta vez no fue el caso más exagerado, pero la verdad es que en algunas ocasiones (por ejemplo bodas) mi mujer y yo hemos sido los únicos de toda la “asamblea” que contestábamos en la celebración. (¡Vaya “asamblea”! ¿no?) Quizá esta vez me llamó más la atención porque no estaba acompañado por mi pareja.

Es algo habitual que por pocos sentimientos religiosos que se tenga, se celebren eucaristías en estos momentos importante. Y si el “público” habitual de las celebraciones de domingo ya contesta poco y bajito, en estas celebraciones donde acuden personas poco habituadas, puede que no se conteste nada.

Esto me recuerda a cuando mi hijo era aún más pequeño y le dijimos que íbamos a misa porque era una fiesta, él contestó, con toda la inocencia y espontaneidad de un niño, “no es una fiesta, no hay globos, es un teatro”. Y la verdad es que ¿cuántos adultos hemos asumido la eucaristía como un teatro, o nos comportamos como si lo fuera?

Y eso los adultos, en la pastoral juvenil, la realidad es bastante desoladora, según dicen hay algunos movimientos o grupos donde no ocurre así… bueno, yo aún no lo he visto. Adjunto la foto de una jóven en misa enviando mensajes con el móvil mientras intenta taparlo con un folleto publicitario para que no la vean sus padres.

Usando el móvil en la eucaristía

Pescador de hombres y mujeres

En mi propósito de seguir a Jesús, muchas de sus palabras resuenan en mis oidos, buscando cómo hacerlas realidad. Una de las que me ha atraido especialmente ha sido “venid conmigo y os haré pescadores de hombres” (Mt 4, 19). Siempre me gustó ese juego de palabras para pasar de un oficio concreto de pescador a una misión más trascendente.

Yo me siento llamado a ser pescador de hombres, otra cosa es si mi respuesta es la correcta, me gusta preguntarme cómo sentí mi llamada, y un día de imaginación desbocada comencé a pensar cómo podrían ser ese tipo de llamadas concretas para otros trabajos, por ejemplo:

  • arquitecto del Reino
  • obrero de la casa del Padre
  • administrativo del amor de Dios

Yo me dedico a proyectos informáticos, aunque más como gestor que como técnico ¿qué podría decirme a mi? :)