Realidades que se agotan
En la teoría de la dinámica de grupos hay un punto que siempre aparece y a mi me ha preocupado especialmente, y es que la propia dinámica del grupo se agota, y el grupo de acaba.
Recordando una asignatura de gestión de empresas donde se hablaba de que un producto podía tener un ciclo de vida en el que en lugar de terminar su curva se volviera a lanzar hacia arriba, pensé que con el ciclo de vida de un grupo podía ocurrir algo similar. Los cambios que se realizaran podrían reiniciar la dinámica y el grupo podría volver a relanzarse sin haberse llegado a detener, continuando de esta forma hacia delante.
Esta teoría la he visto como posibilidad práctica muchos años, donde hemos conseguido que grupos, comunidades juveniles que son Iglesia, continuaban adelante durante muchos años y parecía que se reinventaban a si mismos en las dificultades. Con muchos cambios (reiniciando la dinámica), con sobresaltos, pero sin casi interrupciones el grupo ha funcionado durante cerca de quince años, con muchísmos frutos.
Ahora sin embargo, durante los últimos cuatro o cinco meses, asisto a su desmantelamiento, creía que solo dos o tres presonas nos habíamos dado cuenta. Pero no, es muy patente. De repente todo está agotado. Es como si esta comunidad nunca hubiera existido.
Si de algo me han servido los años en la pastoral es para ver estos acontecimientos sin excesiva gravedad, será lo que Dios quiera, y yo voy a estar para seguir construyendo.
Asitir al proceso de deconstrucción (que no derribo) me está sirviendo para aprender un montón. No sé si existirá alguna forma de revertir el proceso, hay demasiado miedo acumuluado en las personas que hacen que la base sobre la que hemos construido (la sinceridad, el compartir desde lo profundo de nuestras vidas) ya no pueda darse. Mientras tanto, desde la serenidad, intentaré buscar una senda alternativa que nos saque del atasco.