Es normal que una religión tenga una profesión de fe. Los católicos utilizamos dos, el credo apostólico (llamado así­ por ser el más antiguo y venir de la tradición apostólica) y el surgido de los concilios del siglo cuarto el niceo-constantinopolitano (¡toma ya!) creo que ambos (y en uso fundamentalmente el primero) son comunes a casi todas las iglesias cristianas.

Es normal que contenga expresiones como “Creo en Dios Padre”, “Creo en Jesucristo”, etc. pero ¿por qué tenemos que nombrar a Poncio Pilato? ¿no es raro que resumiendo nuestra fe en diez o quince frases dediquemos una a Poncio Pilato?

Bromas aparte, lo cierto es que el lenguaje del credo ha perdido su significado original, pensemos en el de niceo-cons… que para definir a Dios recurre a conjuntos de adjetivos y verbos propios de la filosofí­a de hace muchos siglos. La razón de ser enrevesados la veo clara, se van añadiendo conceptos a medida que surgen herejí­as, pero esas herejí­as ya no las recuerda nadie.

Yo solí­a realizar un ejercicio en todos los grupos de confirmación que llevé consistente en escribir el propio “Credo”. Pongo los últimos que realicé, más o menos en el 2001 o 2002, los participantes debí­an tener unos 15 o 16 años.

La más aplicada del grupo:
Creo en mi familia, que siempre me apoyará y comprenderá. Creo en los amigos, en los que me lo demuestran, creo en Dios, porque a veces me enseña cosas. También creo en que después de la muerte hay algo más, creo en que el mundo se puede cambiar, creo que puedes llegar a alcanzar la felicidad. Creo en el amor, creo en que la gente puede llegar a la paz.

La más tranquila:
Creo en que es posible un mundo mejor. Creo que todas las personas pueden cambiar.
Creo que todo el mundo necesita creer en algo. Creo y quiero creer en dios y en Jesús.
Creo en la paz, la buena voluntad y en la libertad.
Creo en que las cosas ocurren por algún motivo. Creo en la felicidad y en el amor verdadero.
No creo en espí­ritus, ni en la polí­tica, no creo en las personas que no les gusta estar con otras personas.
Creo que la amistad es lo más necesario. Me gustarí­a creer más.

El futbolero:
Yo creo en la familia.
Creo en la amistad.
Creo en el amor.
Creo en la vida después de la muerte.
Creo en Dios.
Creo en Pablo Aimar.
Creo en la felicidad.

El más peculiar:
Creo en la amistad. Creo en los amigos.
Creo en mis padres. Creo en mi hermano.
Creo en mi ordenador. Creo en mi perra jimba.
Creo en mi abuela. Creo en lo qe sea palpable
Creo en Fallcon Crest. Creo en los carteles de Flavia Desaparición.
Creo en la amistad entre Jesús y yo.

El mí­o:
Creo en Dios, como Padre que me conoce y me quiere.
Creo en Jesús, como Dios que se hace hombre, para vivir y morir como nosotros, para enseñarnos las cosas que valen la pena.
Creo que para seguir a Jesús hay que hacerlo en comunidad.
Creo en la presencia del Espí­ritu Santo en nuestras vidas.
Creo que es posible el amor entre las personas.

(claramente mi mente ya no es tan libre y está más moldeada por los esquemas de los credos “oficiales” buscaré el que hice yo a los 15 años, creo que sé dónde está)

2 comentarios en «Profesión de fe»

  • Creo que Dios es Padre, porque me dio la vida, mi madre perdió antes de nacer yo, a dos mellizas que nacieron vivas, pero murieron a los pocos dí­as, creo que Dios es Padre que me ha corregido en mi vida,
    siempre he sido orgulloso y no soportaba que nadie estuviera sobre mi, entonces cuando la gente no hací­a lo que yo querí­a me violentaba, y tení­a deseos de venganza, para combatir este orgullo, Dios me ha dado una debilidad fí­sica, que me ha impedido andar dando trompadas a todo mundo.
    Creo en Jesucristo porque cuando pensaba erradamente que nadie me querí­a -porque no se hací­a lo que yo pedia- me refugiaba en la sexualidad y Cristo ha entrado en ese infierno en el que se habí­a convertido mi vida.
    Creo en el Espí­ritu Santo que me ha permitido reconocerme pecador, creer en la predicación y tener el deseo de ser cristiano.

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