Preparar un «discurso» semanal puede ser sencillo si eres periodista, pero me da la impresión de que para muchos sacerdotes la «homilí­a» dominical se hace complicada.

Hace una semana (fiesta de Pentecostés) escuché en una homilí­a citar a Pablo «el que no es espiritual no es de Cristo« (¿Rom 8,9?) y después de la explicación «que en positivo podrí­a decirse el que es espiritual es de Cristo.»

Un claro error de lógica, porque de la primera frase se extrae que el que es de Cristo, es espiritual.

Si p -> q ==> no q -> no p. Como decí­a mi profesor de filosofí­a en BUP. Si llueve la calle se moja, si está mojada puede ser que hayan regado.

Todo esto me lleva a pensar varias cosas, todos tenemos «espí­ritu» aunque no nos reconozcamos como cristianos, todos tenemos esa necesidad trascendente y muchí­simos nos embarcamos en la búsqueda (esto es el hecho religioso) No estoy hablando de superstición o irracionalidad. Creo que puede darse una búsqueda real, y fiel a la razón porque se hace por otros caminos diferentes y complementarios.

Recuerdo unos ejercicios de prácticas con MATLAB en la universidad. Estuve cerca de una tarde intentando resolver un problema, ya desesperado, u consultando todos los papeles que tení­a, encontré que ese ejercicio lo habí­a resuelto semanas atrás. Me sorprendió la resolución que le habí­a dado, ingeniosa y sencilla, creo que tan buena que por eso no fui después capaz de reproducirla. ¿Por qué nos pasa eso? ¿Por qué fui capaz de aplicar intuición e ingenio para encontrar una solución de forma que después incluso yo mismo podí­a asombrarme la forma de hacerlo? Creo que simplemente porque tengo (tenemos) esa facultad de usar la inteligencia, que con circunstancias adecuadas y con perseverancia, van creciendo y mejorando.

Lo curioso es que el caso que cuento me vino a la cabeza hablando sobre la fe, creer, desarrollar una espiritualidad… Para mi la espiritualidad es una faceta más del ser humano, una facultad que podemos potenciar para ser más completos.

Desde mi visión cristiana, el Espí­ritu Santo está aqhí­, somos hijos de Dios, a su imagen y semejanza y nuestras vidas están llenas de mensajes por descubrir. ¡Hay que animarse!

Un comentario en «La lógica del Espí­ritu»

  • que guapo estás en esta foto chato!
    bueno a parte de esta evidencia, querí­a decir que me ha impactado el relato este que cuentas en el que no lograbas resolver un problema que ya habí­as resuelto anteriormente! es tremendo que a veces nos paralicemos ante algo incierto y oscuro y creo que en la mayorí­a de las ocasiones, la respuesta o la solución la llevamos guardada en nuestro interior!
    mirar o contemplar al espí­ritu de dios es la acción de ir más allá de las evidencias, de lo conocido para adentrarnos en esa parte de la vida menos previsoble pero más plena y abundante!

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