Archivo por meses: mayo 2006

¿Os gustan las serpientes?

Uno de los textos del evangelio que más preplejo me dejaba cuando lo leía era:
“A los que crean, los acompanarán estas señales: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en la mano y, si beben algún veneno, no les hará daño; aplicarán las manos a los enfermos y quedarán sanos.” Mc 16, 17-18

Siempre me quedaba como una lectura de difícil aplicación, o al menos para hacerlo de forma poco concreta y eso que me parecía importante, por describir lo que distinguiría a los cristianos en su afán de ir por el mundo llevando el evangelio.

Pero, mira por donde, preparando una reunión para el grupo donde reflexionamos y compartimos la palabra, al leerlo me sugirió una escena de mucho ánimo, de ímpetu y apasionamiento. ¡Qué mejor forma de llevar el evangelio, de trabajar por el Reino de Dios! Y me recordó cuando era más jóven y dedicaba mucho, mucho esfuerzo a la pastoral, qué fácil era entonces romper barreras de lenguajes, qué poco me paraban las dificultades, o el disponer de poco tiempo, ¡como se estiraban las fuerzas!, ¿había algo que pudiera detenerme y hacerme daño?, ¡qué fácil era ver el efecto curativo del evangelio en otros jóvenes!

¿Dónde ha quedado ese ímpetu? Yo me sigo sintiendo interpelado por Jesús a ir a todo el mundo, pero la comodidad me gana en demasiadas ocasiones, y si no es la comodidad, es el pesimismo, y si no es otra cosa… pero la cuestión es no moverse. Veo que es algo general que ha ocurrido a aquellos que tengo alrededor, y nos hemos acercado o pasado la barrera de los treinta años. Y por lo que hablamos, lo peor es que parece que además, ese bajón, que va unido a ganas de aislarse, de no saber que hacer… es algo aceptado… incluso ¡elegido!

Por mi parte ni hablar de eso, ahora mismo me pongo a repasar lenguas nuevas y a practicar el atrapamiento de serpientes.