Archive for Vida

Proclamar el evangelio

Aunque no me ha dado tiempo a comentarlo en el blog, llevos días (quizá meses) reflexionando sobre la necesidad de repensar muchos aspectos de mi vida cristiana.

Algo que deben ser centrales es aquello que replantee es el evangelio: proclamar el evangelio, la construcción del Reino… Hasta ahora mi trabajo en la pastoral juvenil ha sido así. Si quiero estudiar de verdad qué ámbitos en los que he estado dedicando esfuerzos están agotados debo hacer esa reflexión de forma serena, sin pesimismos y teniendo en cuenta que quiero que el evangelio siga estando en el centro de mi esfuerzo.

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Entre la audacia y la sal pisoteada

Estar en camino es delicado, porque puedes pensar que nunca estás en ningún lado en lugar de contentarte por todo lo que vas recorriendo y por todo lo que queda por conocer. Mi concepción del hecho de ser cristiano, me está llevando a cierto desánimo; es cierto, las últimas semanas me he preguntado más de la cuenta si los esfuerzos valen la pena.

Pero si la sal se adultera, ¿para qué va a servir si no es para tirarla y que la pisen los hombres? (Bueno, esto es cita de una canción de Brotes basada en una cita del evangelio), pero se la escuché en un buen momento, ¡y pensar que casi no voy a verlos el sábado!

Perdón por el párrafo porque es bastante críptico, pero el resumen es que no quiero que mi sal pierda su valor. El domingo escuché otras palabras animando a ser audaces.

Voy a intentar ir en la dirección de recuperar cierta audacia (aunque a los veinte años no se puede volver :) )

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Definirse

Desde ahora, ya hay una página de presentación, se puede ver haciendo click en mi nombre bajo la foto.

¿A quién le resulta fácil definirse? Comencé a pensar en ello cuando escribí una pequeña presentación para una web relacionada con mi mundo laboral para la que escribí unas colaboraciones que espero continuar.

¿Cómo comenzar un texto en el que deba definirme?

Diría “soy Fulanito”, parece un buen comienzo… ¿pero qué más?
¿”Soy Ingeniero”?… ¡ y definirme por mis estudios! laboralmente podría ser pero ¿soy lo que he estudiado? ¿lo que he estudiado me ha hecho “ser” algo?
¿Soy jefe de proyecto en la empresa xxx? ¡¡definirme por mi trabajo!! Pero si hace poco escribía sobre mi necesidad de no vivir para trabajar.

Me encuentro cómodo cuando me defino mediante mi familia: casado, mi mujer maravillosa, mis dos hijos, contar como crecen… todo esto me define, y desde luego el ser cristiano…

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Construir una vida de apariencias

¿Por qué lleva la gente relojes que cuestan muchos meses de mi sueldo?… solo se me ocurre que para dejar bien claro que él puede llevarlo.

Una de las frases que más me ha impactado este verano es la que comentó una amiga, de pasada y sin darle importancia. Cuando vivía con sus padres, en verano, iban a Galicia a pasar unas semanas con la familia. Su madre, les pedía que no se compraran en Zara la ropa del verano (¡porque en Galicia todo el mundo sabría lo que les había costado!).

Para el que no lo entienda del todo, Zara, cadena de tiendas de ropa no cara (tampoco lo voy a llamar barato), del grupo Inditex, tiene su origen en Galicia, allí aún se conoce más, se indentifica una prenda que es de Zara y se sabe cuánto cuesta (con ese grado de conocimiento del tema hay gente en todas partes, pero la idea en la cabeza de la madre de mi amiga es que en Galicia más.) En resumen, no te compres la ropa ahí que se sabrá que no te has gastado mucho dinero y no quedará suficientemente claro tu estatus.

Intentar medirnos por el dinero que gastamos es un esfuerzo muy feo; “la sociedad es así” ¿y qué? yo no lo quiero.

La frase de Zara este verano, me llamó la atención por lo fácilmente que expresa la idea de construir una vida preocupados por las apariencias. Una vez cubiertas las necesidades básicas (comer, un lugar para vivir) y además consigues comer… con lujo, vivir… con lujo. ¿Para qué sirve tener más y más dinero? La respuesta es para hacer algo que demuestre claramente que tienes más y más dinero (por ejemplo, el reloj del principio.)

¡Qué triste entrar en este modelo de medirnos por nuestra capacidad de gasto! En mi trabajo nos preguntábamos cuánto nos costaría aprender a gastar lo que el difunto rey Fahd en un día de vacaciones en Marbella.

Una de las dificultades básicas que encuentro en el ser cristiano en mi sociedad es el montaje en torno al gasto y al dinero. Que difícil es encontrar un equilibrio en el uso del dinero ¿renunciar a tenerlo? ¿renunciar a ganarlo? (Mt 6, 24) Lo pensaré más para hablar de ello.

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Amigos del verano

Hace unos días me encontré con mis dos amigos del verano… (utilizaré los nombres figurados de Álvaro y Roberto.) Las dos personas con las que pasaba horas y horas en los veranos (e inviernos) en Pedralba, desde muy pequeño hasta los años de universidad; en fin, los años de niño y adolescente.

Este año, que he pasado mucho tiempo en el chalé de mis padres, quizá como hacía seis o siete años, me han venido muchos recuerdos, en general los días era aburridos y de muy pocas cosas “utiles” que hacer (eso visto desde ahora, que vivo con un deseo tremendo de aprovechar cada segundo.) Pero no puedo negar lo mucho que ha influido en mi personalidad todo lo vivido allí, eso incluye, en gran medidad mi relación con Álvaro y Roberto.

Voy a sacar dos recuerdos que tienen que ver con el propósito de este blog y que muy posiblemente no sean de los que ellos guarden.

Uno es una conversación, en un atardecer de los finales de verano, mirando el cielo que estaba espectacular, Álvaro (nombres figurados, ya lo he dicho) comentó: “Viendo esto dan ganas de dar gracias por todo lo que tenemos.”

De Roberto, el recuerdo anecdótico que me surge, es oirle cantar “Preparad el camino al Señor” con voz entre angelical y escéptica, los años en los que nos dió por aprender a tocar la guitarra, bueno a él no, a Álvaro y ami.

Con estos dos recuerdos, insisto en lo que comentaba sobre que todos llevamos dentro esa espiritualidad que podemos desarrollar como una faceta más nuestra, que nos invita a dar gracias a alguien o algo, pero también podemos emplear nuestra inteligencia para acallarlo y hacerlo desaparecer, probablemente porque no es más que un recuerdo de niños: ¿una clase de una asignatura llamada religión…? ¿una canción aprendida en las catequesis para la primera comunión…?

Otro recuerdo de Pedralba, Álvaro y Roberto… cuando era muy pequeño y contando que rezaba por las noches, el hermano mayor de uno de ellos comentaba “ahora sí, pero después ya dejas de hacerlo, ya verás” (¿Cuanto se parecerá a la realidad una conversación mantenida por un niño y recordada veinticinco años después?)

Pues esta frase recordada tras veinticinco años, más o menos, me la dejo para pensar.

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