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Expresar la fe. Vivir la fe

En una conversación con compañeros de trabajo hablábamos sobre la práctica religiosa; las bendiciones de la mesa, la abstinencia de comer carne… Estábamos comiendo en la convención de empresa, un viernes de cuaresma, un menú bastante carnívoro… En mi casa sí bendecimos la mesa antes de comer, aunque antes de casarnos ni Amparo, ni tampoco yo, lo hacíamos, pero por el contrario, lo que hemos ido perdiendo poco a poco es la abstienencia ritual de la cuaresma.

Es cierto que este tipo de práctica religiosas (bendición de la mesa, por ejemplo) les sonaba a todos como algo de un pasado lejano. Yo dudo que la costumbre se mantenga, al menos en España, más allá de familias asociadas a grupos muy ultra religiosos.

Creo que detrás de este punto hay una reflexión interesante sobre el tipo de fe quiero vivir, porque yo tengo claro que una fe siempre tiene una visión externa. Algo parecido a “dime cómo vives y te diré en qué crees”

¿Cómo quiero que sea la expresión de mi fe? ¿Quiero un espiritualidad enteramente “encerrada en mi habitación” (Mt 6:5). “adorando a Dios en espíritu y en verdad” (Jn 4,23-24)? O quiero tener una práctica mucho más visible, de acciones concretas y programadas. (No recuerdo ninguna frase del evangelio que anime esta segunda opción salvo “haced esto en memoria mía” Lc 22, 19, pero no me encaja bien en lo que quiero decir) Más bien, Jesús, parece ser del grupo que olvidaba lavarse las manos y hacer ayuno y que hubiera olvidado cuando tocaba la abstinencia del viernes de cuaresma. Luego están nuestras debilidades que nos obligan a crear una religión bien estructurada.

No estoy diciendo que considere equivocadas estas prácticas, al contrario, pienso que las acciones ayudan a interiorizar y a cultivar la espiritualidad. Pienso en la Iglesia, con su liturgia de las horas, su ángelus en el medio día, los viernes del año en especial los de cuaresma… y así miles… Puedo encontrar cierta utilidad algunas de estas actividades, otro tipo de prácticas (humillaciones corporales, por ejemplo) las declararías cláramente contrarias al Evangelio.

Por cierto, no quiero desaprovechar la ocasión para comentar la curiosa situación de una cena de despedida de solteros donde todos los (muchos) hermanos de la novia son (muy) de práctica católica, a cenar un viernes de cuaresma a un restaurante mejicano, quizá hubiera sido mejor ir a un vegetariano. Esta situación me lleva a pensar en S. Pablo recomendando a las nuevas comunidades de cristianos formadas por paganos, que evitaran comportamientos que puedieran escandalizar a sus compañeros provenientes del judaismo

Ser como niños

Uno de los temas por los que siento más curiosidad es el del bautismo infantil. La tradición católica de la Iglesia nos ha llevado a bautizar niños como la práctica habitual hoy en día, no ocurre así en las comunidades protestantes y evangélicas (según creo).

Sinceramente, me cuesta pensar en una criatura recién nacida condenada a algún tipo de fuego eterno porque muera sin bautizar, y ahora que definitivamente se ha eliminado la idea del limbo no sé cómo puede sustentarse esa razón para bautizar niños. (”Limbo”… graciosa palabra… no me acuerdo ¿era algún tipo de baile caribeño?)

Además, pertenezco a algún tipo de minoría cristiana que piensa que las personas nacemos bondadosa, buenas, buenísimas…

Vamos… que bautizamos niños como costumbre, que nos encanta quitar el sentido a los actos religiosos. ¿Pero no es el bautismo un morir a la vida anterior para nacer a la vida nueva? (Rm 6, 4) ¿Dónde dejamos el acto de libertad y elección necesarios para ser humanos?

“Dejad que los niños se acercen a mi” ni tiene ni deja de tener relación con el bautismo, habla de otra cosa,
ya comenté algo al respecto, de esta cita, y hay otra que me gusta más “si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18, 3)

Hay algo en el “ser como niños” que parece clave para la construcción del Reino de Dios, ¿tendrá que ver con el ser pequeño? ¿con la capacidad de confiar? (el que ha tenido hijos sabe lo que es que tu hijo confíe en ti) ¿será la capacidad de sorprenderse? ¿será esa imaginación desbordante, esa capacidad de relacionar ideas disparatadas? Creo que todo esto tiene mucho que ver en la construcción del reino.

Ser como niños

Construir el tejado de la casa

Pasillo del Instituto Benlliure Estos días, mi mujer y yo nos estamos turnando para acudir al instituto que hay enfrente de la parroquia, invitados por la profesora de religión, a contar qué es la parroquia, y nuestra experiencia de cristianos.

Es una actividad muy interesante y que creo que te da una idea de cómo está la situación de la iglesia y los jóvenes, que a veces pueden parecer muchos millones, pero cuando lo miras de cerca la impresión es bien distinta.

Tal y cómo uno puede imaginarse, la imagen de la Iglesia es la que transmite su jerarquía y sus declaraciones sobre normas morales.

Creo que la iglesia intenta construir la casa empezando por el tejado cuando se empeña en comunicar y transmitir sus normas morales, ya comenté algo en esta línea cuando hablaba del significado de ser cristiano. Cualquier casa necesita un tejado, pero hace falta la base, las paredes, y sin conocer el Evangelio ¿cómo vas a acoger o construir a partir de él unas normas morales? Y sin construir la casa sobre roca, ese tejado no puede ser más que una doble moral.

¿Construimos el tejado de la casa o la casa por el tejado?

Pescador de hombres y mujeres

En mi propósito de seguir a Jesús, muchas de sus palabras resuenan en mis oidos, buscando cómo hacerlas realidad. Una de las que me ha atraido especialmente ha sido “venid conmigo y os haré pescadores de hombres” (Mt 4, 19). Siempre me gustó ese juego de palabras para pasar de un oficio concreto de pescador a una misión más trascendente.

Yo me siento llamado a ser pescador de hombres, otra cosa es si mi respuesta es la correcta, me gusta preguntarme cómo sentí mi llamada, y un día de imaginación desbocada comencé a pensar cómo podrían ser ese tipo de llamadas concretas para otros trabajos, por ejemplo:

  • arquitecto del Reino
  • obrero de la casa del Padre
  • administrativo del amor de Dios

Yo me dedico a proyectos informáticos, aunque más como gestor que como técnico ¿qué podría decirme a mi? :)

Familia Iglesia doméstica

Sigo con mis reflexiones genéricas. Creo que en mis replanteamientos debo hacer un esfuerzo especial en la parte familiar. Siempre me ha perecido graciosa la expresión de “iglesia doméstica” (pensado en la fiera con el lazo) pero me gusta la idea de que la familia materialice en casa la Iglesia con mayúsculas.

Siempre he pensado que para ser Iglesia había que ser familia y que los grupos deben conseguir que realmente seamos hermanos.

Mi anterior comentario daba el pego, un poco, como compromiso ante el año nuevo. Bueno, pues este también. Necesito concretar en mi vida esa realidad de iglesia doméstica.